
sábado, 3 de septiembre de 2011
El mendigo de la ciudad

domingo, 26 de junio de 2011
VIVE!!!!

"Ya perdoné errores casi imperdonables.
Trate de sustituir personas insustituibles,
de olvidar personas inolvidables.
Ya hice cosas por impulso.
Ya me decepcioné con algunas personas,
mas también yo decepcioné a alguien.
Ya abracé para proteger.
Ya me reí cuando no podía.
Ya hice amigos eternos.
Ya amé y fui amado pero también fui rechazado.
Ya fui amado y no supe amar.
Ya grité y salté de felicidad.
Ya viví de amor e hice juramentos eternos,
pero también los he roto y muchos.
Ya lloré escuchando música y viendo fotos.
Ya llamé sólo para escuchar una voz.
Ya me enamoré por una sonrisa.
Ya pensé que iba a morir de tanta nostalgia y...
Tuve miedo de perder a alguien especial
y termine perdiéndolo
¡¡pero sobreviví!!
¡¡Y todavía vivo!!
No paso por la vida.
Y tú tampoco deberías sólo pasar...
¡¡¡VIVE!!!
Bueno es ir a la lucha con determinación
abrazar la vida y vivir con pasión.
Perder con clase y vencer con osadía,
por que el mundo pertenece a quien se atreve
y la vida es mucho más para ser insignificante."
El deambular

Veo aquella ruina deambulando en heroína.
Su espíritu inquieto y desbordado quiebra
los placeres culpables de un pasado sin armonía.
Ahí va vagando entre las sombras inauditas,
entre aquellos fantasmas que desnudan su alma.
Mirad ruina como cae sobre mi lecho tú veneno.
Hoy me embriago de poesía, de los recuerdos sagrados,
de una época dorada destartalada.
Y creo ver la señal, al parecer vago junto a ti sin saber que me perdí.
Voy clavando la locura y la desdicha en la ruina se va perdiendo en la armonía.
No te derrumbes en la ira,
a veces se suele odiar el perdón
y otras veces se desea como fuente de purificación.
Y voy temiendo en este paraje,
y la vez voy corriendo y no creo alcanzarte.
Estoy entre mil millas, entre mil colinas desahuciadas.
Del amor en ruina no basta con sólo contemplarla,
No basta con sólo palpitarla,
basta un verso con su pluma,
basta un callejón con su esencia y envergadura.
Hay como decae en su lecho,
hay como se escapa el aire de mis manos.
Este viento sulfúrico, ésta ruina volátil terminara sedienta de callejones,
del andar deambulando entre neblinas,
del andar deambulando con alguna espina.
De su armonía espiritual no tiene mucho,
quizás un tanto poco, pero de secretos sí sabe como pueden quedar muertos.
Danzara su neblina opaca en la mirada del gentío,
de ese que se encuentra escrito, de ese que se quiebra en memorias,
pero que no grita como la ruina deambuladora.
Suele deslizarse esporádicamente de un río al mar,
del mar al océano y del océano a un nada
De ese nada va en solitario, y de esa soledad que se detesta tanto,
pero que va gritando en labios sellados y en dibujos achurados.
Es ella la ruina quien espera siempre en el mismo callejón que su pintura quede escrita y su grito desesperado quede amortiguado en el suicidio del óleo; ese ya desahuciado y la vez esperanzado.
miércoles, 2 de marzo de 2011
...........

Y noche tras noche, pronuncio su nombre en esta laguna, algo vacía que padece mi memoria.
Y cuántas noches más serán?,
¿Cuántas veces tendré que enloquecer en el recuerdo perpetuo de sus adioses?.
Y lo busco y me pierdo, y creo que sino lo encuentro moriré sabiendo que sólo fue un secreto.
Anhelo poder mirarlo de nuevo con inocencia y decirle:
- Hay veces en las cuales te extraño profundamente y debo soportar tu ausencia con indiferencia e ironía devastada.
Pero no creo que le importe, y aunque de alguna manera sienta que sí le importo, prefiero creer simplemente que me quede en sus acantilados. Una tarde, algo febril soñé que moría frente a sus ojos, mientras me desvanecía, él tartamudeaba el perdón en mi oídos con una fatal perdida que tenía entre sus brazos.
Y yo me iba, y me despedía, pero con la pena aún más muerta
Y con el dolor más latente de un pasado ya desahuciado.
Alogia.
lunes, 28 de febrero de 2011
Los trastornos de un invierno a un verano...

Si pierdo la tranquilidad en otoño-invierno, la recupero en el verano, pero la primavera me parece poco para que exista como un intermedio de sentimientos. Los adioses son tristes, las frases sublimes son desbordantes, pero el rostro de aquellos ojos que penetraban con un abismo en mi mirada, simplemente desbordaron mi inocencia incrédula.
Pobre primavera, pobre verano que a veces busca el perdón. El invierno con su melancolía me abraza con esa lujuria incierta, con ese precipicio, con ese deseo matutino de lo indispensable. El invierno me invade con un balde de agua fría que congela mi conciencia hasta dejarla taciturna entre los placeres culpables que atan a este invierno que lo deseo tanto y a veces lo detesto. Sollozar entre los rincones, entre laberintos, y sólo imploro que bajo esta ausencia no me sorprenda la fantasía tartamudeando el recuerdo, el pasado que sólo llega a ser en vano.
Se me escapa de las manos la armonía, la lujuria, pierdo el control, atrapada en las redes de un dolor, y pienso que sólo la lluvia del invierno puede lavar mi dolor y puede que en verano pueda llegar a odiar al perdón.
Y eres tú quién siempre me observa con recelo en mi memoria, y pienso la sanación cuándo?, ¿ será en verano? o en una primavera intermedia?....
Quiero que el deseo muera, pero al parecer esta ausencia suele ser como una muerte lenta…
Pero me quedaré en ese invierno con esa lluvia moribunda, que desnuda mi más profundas entrañas. Me marcharé diciendo un adiós y no existirá pasado, ni lamento ni un recuerdo, sino más que nada un invierno.
martes, 25 de enero de 2011
No mientas

Y quizás despierte en el crepúsculo de la mentira.
La fantasía nublo mi ilusión,
Creer en ti me ahogo en un lago lúgubre.
A veces las palabras se vuelven cenizas
Y los extraños callejones de los sentimientos
Quedan con rasgos fúnebres.
Lamento la voz que perpetúa en mis odios;
Oigo tu silencio,
Oigo la mentira,
Oigo la fantasía,
Oigo las frases sublimes….
Mi desdicha perdió su rumbo,
Y la tristeza clava en mí una heroína insaciable.
Moriré sabiendo que la fantasía mato mi ilusión,
Moriré sabiendo que la esperanza me violo,
Moriré sabiendo que el amor cruzó una colina
Y que luego lo enterró entre mil millas.
Y que importa si caigo en tu propio vacío,
Importara si me derrame,
Importara si olvide la colina
Y me quede en aquel callejón
En donde sólo había un farol…
jueves, 13 de enero de 2011
Época Dorada.

Desnudo mi razón ante la sombra
de aquel árbol,
desnudo mi alma ante los rencores
que perturban la armonía.
La noche se vuelve misteriosa
y nada penetra tan profundo
como aquella época dorada.
Los suburbios de la melodía
comienzan a danzar en mi mente
y al parecer parezco meditabunda
cuando soy adicta a tu nombre…
Aquel árbol sombrío que perpleja
las miradas insanas,
sometidas a los ultrajes moribundos
de los Humanos desechados y marcados.
La sombra luminosa de la luna amortigua
con una armoniosa melodía el desnudo
de los recuerdos, el andar deambulando
y dejando el lenguaje fuera de esta creación humana.
Ya el lenguaje no entrega el mensaje,
es la época dorada que con su desnudo poético
un camino sin fin.
Es el infinito, ese aquel sudoriento (están en mi manos).
Estoy sedienta de acordeones, de violines,
de rostros manchados en nostalgias
y sin grito alguno…
Y de la poesía, sólo es un desnudo de veinte años de una época dorada,