
Desnudo mi razón ante la sombra
de aquel árbol,
desnudo mi alma ante los rencores
que perturban la armonía.
La noche se vuelve misteriosa
y nada penetra tan profundo
como aquella época dorada.
Los suburbios de la melodía
comienzan a danzar en mi mente
y al parecer parezco meditabunda
cuando soy adicta a tu nombre…
Aquel árbol sombrío que perpleja
las miradas insanas,
sometidas a los ultrajes moribundos
de los Humanos desechados y marcados.
La sombra luminosa de la luna amortigua
con una armoniosa melodía el desnudo
de los recuerdos, el andar deambulando
y dejando el lenguaje fuera de esta creación humana.
Ya el lenguaje no entrega el mensaje,
es la época dorada que con su desnudo poético
Construye una colina en mi memoria,
un camino sin fin.
Es el infinito, ese aquel sudoriento (están en mi manos).
Estoy sedienta de acordeones, de violines,
de rostros manchados en nostalgias
y sin grito alguno…
Y de la poesía, sólo es un desnudo de veinte años de una época dorada,
un camino sin fin.
Es el infinito, ese aquel sudoriento (están en mi manos).
Estoy sedienta de acordeones, de violines,
de rostros manchados en nostalgias
y sin grito alguno…
Y de la poesía, sólo es un desnudo de veinte años de una época dorada,
del tiempo sin segundo, del minuto sin hora y de la hora sin infinito.
Alogia
Dayon me comentó que escribías lindo pero hace mucho no me detenía a ver. O dar mi opinión... Que se yo.
ResponderEliminarEsto me encantó