"Un encuentro con la resiliencia"

viernes, 13 de enero de 2012

Desdicha!!!



Oh, desaigre desdichado, 
camino tortuoso y laberinto cerrado.
La pobre, la indigna se masturba con versos,
desbordantes es lo que erizan el desconsuelo 
de la desdicha.
Es mi amante nocturna.
Un corazón roto que vaga siempre
Inmunda por el desamor.

Su frágil mirada nubla su tertulia inocencia,
siempre anda erizando el silencio
al espanto de su propio infierno.

Su misterio agudo, no es más que un mundo confuso, 
una perdida de identidad obstaculizada
 por una adolescencia tardía.
Algo siempre la ensucia, su rostro inquieto y verdugo.
Ese espíritu poco elocuente, pero algo excitante
viola en sí misma los reflejos nocturnos
de cada embriaguez desecha en el tormento.

Ellos, los que la buscan por objeto y no como
un deseo inocente, se va perdiendo en aquella
tristeza de la necesidad moribunda.

Su clave rocío, su muerte simbólica va atacando 
al suicidio de una noche buena. 
Esa falta de cordura, y su pasión fluida
por aquella corriente de la conciencia,
quiebra los tímpanos de los sordos 
que dicen siempre escuchar lo que su corazón 
condena en su ciegues sin umbral poética.


Ella



A ella la vi venir, parecía indolente
cuando perdía su mirada en el océano.
Parecía un reflejo de su alma 
quebrada y agotada.

A veces cuando la observo con profundidad
creo perderme en su dolor y sentir el rocío
del crepúsculo amenazado por el tiempo. 

No logro extraer su maleza triste y nostálgica.
Sólo llego extirpar palabras agridulces;
Viciadas y sentenciadas por su presente.  

Vida!!!!!!


Esta sordera algo ciega parece
tener una cierta taquicardia.
Su espíritu inquieto
y con un sentimiento perdido
Desata una crisis epiléptica.
Una perdida, un corazón roto
Y su alma obscena invade
en la pureza de la neblina
del desconcierto.

El cielo suele lucir gris.
Hoy ya es tarde, mañana será agonizante.
Su tartamudez mental invade
por ese espacio bizarro,
arrastrando a la vez un paraje
abandonado y nostálgico.
Llamaré al destino para que vuelva
Y siga quebrando lo que no se ha podido
Magullar.
Oh, silencio taciturno,
Oh, Melancolía obscena vuelve a mí
Y no me robes mi esencia,
Pero ella insiste y me dice:

Déjate caer, déjate perder.
Déjate clavar, déjate agonizar,
Déjate desamar, déjate olvidar,
déjate de extrañar.
Vuelve a mí, vuelve a sentir;
Simplemente vuelve a vivir.

sábado, 3 de septiembre de 2011

El mendigo de la ciudad



Indagar en la nada, en lo suburbios del vacío que busca alimentarse de heroínas poéticas para saciar esa hambre desquiciada que intenta retro-alimentar el mendigo en esta ciudad devastada. Paradojicamente más allá de los reflejos superficiales que construye la gente, la trascendencia de la desesperación humana genera en mí una volátil conducta mental. Enloquecer en la ira, es perderse en su propia verdad es como habitar en el infierno mismo.
Más allá de este mundo convencional, la esencia de lo intangible, de lo abstracto- de ese dolor mismo con sus propias confusiones desequilibra este estado ultrajado por las materias, estilo de vidas masivas y construcciones insignificantes. Él mendigo algo sutil e inocente se va perdiendo, en ese abismo que él mismo estableció en el pecado. Ahora no existe liberación para su nada, ahora no queda armonía para calmar su ira confusa con una sinfonía armónica.
Voy pasando por los lamentos ajenos,
Voy cruzando callejones sin aparente salida,
Voy quedándome en esta evolución poco creíble, poco susceptible.
El mendigo me observa, me intimida entre estas paredes calladas, azotadas en el gentío, pero para él la esperanza pareciera que se vuelve aire, una esencia abstracta inalcanzable para mi destino. Este nada se transforma en un circulo vicioso sin preguntas y sin respuestas. Indagar más allá de este mundo convencional hace salpicar mis pecados culpables al rocío de la religiosidad inexistente. El matiz de la poesía se va congelando en este parasito humano que sólo tiene una visión errada, una visión vacía, simplemente se transforma en un nada para mí y para este mendigo mundo.
Tendré compasión de mi fiel memoria remota que obstaculiza los cuestionamientos de este mendigo perdido con respecto a la vida. El vivir sin sentido, el sentirse un nihilista te presiona en tu propia libertad, sin saber que tus manos siempre se encuentran encadenada por ese enemigo que se encuentra tras de tu espalda, tras ese lado maquiavélico sufrido.
Y pido a Dios mi fe para que consuele este humano desdichado de su nada, pero Dios vaga siempre en la similitud de grandeza de lo convencional, aturdiendo la sublimidad de mis plegarias, de mis deseos matutinos sentenciados por esta gloriosa época opacada. Dios sabe que deseo alcanzar esa colina y que ese mendigo- desea destruirla para saciar su hambre existencial, sin embargo Dios sabe también que deseo caminar por sobre mil millas y que el amor a la sabiduría nutre mi vacío, ese que se encuentra tartamudo -en el silencio, en la escritura y en las expresiones sobrehumanas.
Alogia

domingo, 26 de junio de 2011

VIVE!!!!






¡¡Vive!!

"Ya perdoné errores casi imperdonables.
Trate de sustituir personas insustituibles,
de olvidar personas inolvidables.
Ya hice cosas por impulso.
Ya me decepcioné con algunas personas,
mas también yo decepcioné a alguien.

Ya abracé para proteger.
Ya me reí cuando no podía.
Ya hice amigos eternos.
Ya amé y fui amado pero también fui rechazado.
Ya fui amado y no supe amar.
Ya grité y salté de felicidad.
Ya viví de amor e hice juramentos eternos,
pero también los he roto y muchos.

Ya lloré escuchando música y viendo fotos.
Ya llamé sólo para escuchar una voz.
Ya me enamoré por una sonrisa.
Ya pensé que iba a morir de tanta nostalgia y...

Tuve miedo de perder a alguien especial
y termine perdiéndolo
¡¡pero sobreviví!!
¡¡Y todavía vivo!!
No paso por la vida.
Y tú tampoco deberías sólo pasar...

¡¡¡VIVE!!!

Bueno es ir a la lucha con determinación
abrazar la vida y vivir con pasión.
Perder con clase y vencer con osadía,
por que el mundo pertenece a quien se atreve
y la vida es mucho más para ser insignificante."



Charles Chaplin



El deambular


Veo aquella ruina deambulando en heroína.

Su espíritu inquieto y desbordado quiebra

los placeres culpables de un pasado sin armonía.

Ahí va vagando entre las sombras inauditas,

entre aquellos fantasmas que desnudan su alma.


Mirad ruina como cae sobre mi lecho tú veneno.

Hoy me embriago de poesía, de los recuerdos sagrados,

de una época dorada destartalada.

Y creo ver la señal, al parecer vago junto a ti sin saber que me perdí.

Voy clavando la locura y la desdicha en la ruina se va perdiendo en la armonía.

No te derrumbes en la ira,

a veces se suele odiar el perdón

y otras veces se desea como fuente de purificación.


Y voy temiendo en este paraje,

y la vez voy corriendo y no creo alcanzarte.

Estoy entre mil millas, entre mil colinas desahuciadas.

Del amor en ruina no basta con sólo contemplarla,

No basta con sólo palpitarla,

basta un verso con su pluma,

basta un callejón con su esencia y envergadura.

Hay como decae en su lecho,

hay como se escapa el aire de mis manos.

Este viento sulfúrico, ésta ruina volátil terminara sedienta de callejones,

del andar deambulando entre neblinas,

del andar deambulando con alguna espina.


De su armonía espiritual no tiene mucho,

quizás un tanto poco, pero de secretos sí sabe como pueden quedar muertos.

Danzara su neblina opaca en la mirada del gentío,

de ese que se encuentra escrito, de ese que se quiebra en memorias,

pero que no grita como la ruina deambuladora.

Suele deslizarse esporádicamente de un río al mar,

del mar al océano y del océano a un nada

De ese nada va en solitario, y de esa soledad que se detesta tanto,

pero que va gritando en labios sellados y en dibujos achurados.

Es ella la ruina quien espera siempre en el mismo callejón que su pintura quede escrita y su grito desesperado quede amortiguado en el suicidio del óleo; ese ya desahuciado y la vez esperanzado.

miércoles, 2 de marzo de 2011

...........


Y noche tras noche, pronuncio su nombre en esta laguna, algo vacía que padece mi memoria.

Y cuántas noches más serán?,

¿Cuántas veces tendré que enloquecer en el recuerdo perpetuo de sus adioses?.

Y lo busco y me pierdo, y creo que sino lo encuentro moriré sabiendo que sólo fue un secreto.

Anhelo poder mirarlo de nuevo con inocencia y decirle:

- Hay veces en las cuales te extraño profundamente y debo soportar tu ausencia con indiferencia e ironía devastada.

Pero no creo que le importe, y aunque de alguna manera sienta que sí le importo, prefiero creer simplemente que me quede en sus acantilados. Una tarde, algo febril soñé que moría frente a sus ojos, mientras me desvanecía, él tartamudeaba el perdón en mi oídos con una fatal perdida que tenía entre sus brazos.

Y yo me iba, y me despedía, pero con la pena aún más muerta

Y con el dolor más latente de un pasado ya desahuciado.

Alogia.