
"hay fantasmas de carne
otros de hueso también
los hay de lumbre y corazón
o sea cuerpos en pena almas en júbilo
que vi o toqué o simplemente
pusea secar
a vivir
a gozar
a morirse"
(Mario Benedetti)
Lo nuevo, lo novedoso
Y lo poco ruidoso.
La vida a la deriva, a lo poco creíble
A lo que quizás puede ser inteligible.
¿Será mi silencio parte de tu silencio, magullado
En la envoltura de la neblina?.
Las razones de la existencia humana,
Las cobardías sobre humanas, envestida
De falsedades inverosímiles.
Y quizás la poca honestidad cegada en la voces
Que se encuentran secas y poco vibrantes;
Serán el veneno de lo culposo, de lo moribundo.
Puede que pasen veinte años para pedir perdón,
Mi estrella caída y un suplicio a mi ironía;
Para que en cuarenta años más el deseo se convierta
En un ser matutino.
Calles rodeado de árboles que cubren con sus sombras
Lo llantos infames e incrédulos,
Aquellas sombras quebradas por las sonrisas,
Cultivando indiferencias y provocando
Los pocos desnudos que quedan del alma, de lo real,
De lo amado y apreciado.
Desnudar no sólo el alma, sino ese espíritu
Ensangrentado, clavado de espinas dolientes
E inocentes.
Y sólo queda la razón que es fruto de la reflexión,
El corazón,
Fruto del amor
Y el espíritu fruto de la armonía y el perdón.
Y lo poco ruidoso.
La vida a la deriva, a lo poco creíble
A lo que quizás puede ser inteligible.
¿Será mi silencio parte de tu silencio, magullado
En la envoltura de la neblina?.
Las razones de la existencia humana,
Las cobardías sobre humanas, envestida
De falsedades inverosímiles.
Y quizás la poca honestidad cegada en la voces
Que se encuentran secas y poco vibrantes;
Serán el veneno de lo culposo, de lo moribundo.
Puede que pasen veinte años para pedir perdón,
Mi estrella caída y un suplicio a mi ironía;
Para que en cuarenta años más el deseo se convierta
En un ser matutino.
Calles rodeado de árboles que cubren con sus sombras
Lo llantos infames e incrédulos,
Aquellas sombras quebradas por las sonrisas,
Cultivando indiferencias y provocando
Los pocos desnudos que quedan del alma, de lo real,
De lo amado y apreciado.
Desnudar no sólo el alma, sino ese espíritu
Ensangrentado, clavado de espinas dolientes
E inocentes.
Y sólo queda la razón que es fruto de la reflexión,
El corazón,
Fruto del amor
Y el espíritu fruto de la armonía y el perdón.
Alogia
Mario Benedetti me pone mal (tú sabes)
ResponderEliminarPero pese a eso, su poesía siempre será de mis favoritas (sabe mucho de la mujer hahaha)
Y eso que escribiste tú, mi querida Alogia
No lo conocía, material nuevo?
O no me lo habías mostrado?
Meh!
Un beso mi gruñona, espero verte pronto.-
que buena la cita a Benedetti
ResponderEliminarva muy de la mano con el escrito
mucha intensidad.
bonito.
saludos