"Un encuentro con la resiliencia"

miércoles, 25 de agosto de 2010

Nombres y Figuras




“La vida, cínica y chillona, no
no hace sino correr, bailar
y agitarse bajo luces lívidas.”(1)


El día quince de agosto, tipo 8:00 pm en mi habitación, sentada frente a mi escritorio intentando de terminar un libro, recordé que debía hacer la tarea de la cátedra comunicación oral y escrita. Días antes ya había buscado algunos poemas sobre la autora que debía leer, pero no había seleccionado ninguno de ellos. Una vez que terminé de leer el capítulo del libro, me puse a revisar en Internet algunos poemas de Alejandra Pizarnik, muchos de esos poemas me envolvieron, pero me quede pegada con un poema llamado:
“Nombres y figuras”. En este poema, uno de los versos que llamó la atención fue por ejemplo:

La hermosura de la infancia sombría, la tristeza imperdonable entre muñecas, estatuas, cosas mudas, favorables al doble monólogo entre yo y mi antro lujurioso.

En el primer verso existe una contradicción sobre el recuerdo de la infancia. Entre lo hermoso que fue y la tristeza que persiste al indagar dentro de ella. En el segundo verso me pareció que hay un contraste entre dos personalidades de una persona, una de ella es una mujer adulta que disfraza sus miedos, su realidad, pero el yo real es la niña que se encuentra atrapada en su interior y que esta nunca ha visto la luz que algún día debió haber visto.

Otros de los versos de este poema que tiene mucha relación con los anteriores que mencioné, son:
Hemos intentado hacernos perdonar lo que no hicimos, las ofensas fantásticas las culpas fantasmas. Por bruma, por nadie, por sombras, hemos expiado.

En estos versos la poetisa Alejandra Pizarnik, intenta mostrar el recuentro entre estas dos personalidades que se encontraban alejadas y que ahora la mujer adulta rescata a la niña que se encontraba atrapada en su interior. Ella sostiene un dialogo con aquella niña e intenta salvarla a través de su introspección con respecto a su vida, pero que al final de este túnel nostálgico, marcado por dolores profundo, termina muriéndose aquella niña que nunca fue y aquella mujer que siempre intento ser alguien, un ente importante en la existencia humana.

Alejandra Pizarnik, es una poetisa que tiene una gran disyuntiva con su infancia, en varios de sus poemas la menciona como una época negra, algo melancólica y en estos versos se refleja la importancia que ella le da, se encuentra marcada por una niñez que nunca logro entender a lo largo de su vida.


(1) Charles Baudelaire: “El final del día”. En : Jacinto Luis Guereña: Las flores del mal. Visor Libros. Roble, Madrid. Págs. 168.

" A veces somos figuras de nuestros propios rostros que se encuentran manchados y contagiados de sangre disfrazada, seres que nos olcutamos bajo los nombres patéticos, intentando de saciar la realidad y tratando de mostrar una libertad. Callados bajo la sombra de un árbol se enconde las palabras y los discursos desesperados que se convierten en el fomento del dolor...


Si como caminar sería lo mismo que vagar sobre la sombra de aquel árbol, buscando las respuestas que parecieran ser bofetadas inesperadas y cuando reacciones pareces ser una figura inquieta y despierta que nadie puede vencerla, porque eres valiente, eres alguien y nadie te conoce y nadie puede pasarte a llevar porque sería como aplastar ese orgullo que en el fondo no sirve más que para un nombre."





1 comentario:

  1. Linda!!!
    Te amooooo!
    Esa foto te la tomé en una de nuestras tantas noches bohemias.-

    Me encanto tu ensayo, un beso grande!

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