
Y noche tras noche, pronuncio su nombre en esta laguna, algo vacía que padece mi memoria.
Y cuántas noches más serán?,
¿Cuántas veces tendré que enloquecer en el recuerdo perpetuo de sus adioses?.
Y lo busco y me pierdo, y creo que sino lo encuentro moriré sabiendo que sólo fue un secreto.
Anhelo poder mirarlo de nuevo con inocencia y decirle:
- Hay veces en las cuales te extraño profundamente y debo soportar tu ausencia con indiferencia e ironía devastada.
Pero no creo que le importe, y aunque de alguna manera sienta que sí le importo, prefiero creer simplemente que me quede en sus acantilados. Una tarde, algo febril soñé que moría frente a sus ojos, mientras me desvanecía, él tartamudeaba el perdón en mi oídos con una fatal perdida que tenía entre sus brazos.
Y yo me iba, y me despedía, pero con la pena aún más muerta
Y con el dolor más latente de un pasado ya desahuciado.
Alogia.