"Un encuentro con la resiliencia"

miércoles, 25 de agosto de 2010

AL DESNUDO....


Sólo es Cafeína...

No comprendo, no resisto, cuerpo petrificado
y sensaciones ambiguas se contraen en esta noche fría.
Con un sudor absorbente, caigo bajo el efecto de sobredosis,
Sólo que es cafeína; que me desgarra las venas para sólo sacudirla
Y arrebatarme esa pequeña sensación a pestilencia.

Algo podrido se engendra, tú me penetras y haces que mi ambigüedad
Se altere bajo ese maldito efecto. No juegues con mi sensibilidad,
procuro tener mis manos en un sudor helado, ciertamente algo se acerca,
es una señal, llamada: desastre mental.

Toma tu esclavitud humana, aborreces la raza humana.
Seres mitómanos, con una hipocresía que desespera mi lado facial
Y una fractura mental desequilibra mi estado emocional.


Tu insípido humano, me veras caer sobre
Cristales rotos y será mi rostro manchado
En sangre que caerá en ahogo.
Y sangraran mis pupilas y en ellas sólo veras
La espina que opaco esa pequeña luz,
Que sólo daba vida.

Ahora caigo bajo este efecto y en el me envuelvo
y en el se genera Un despliegue que corrompe mi deleite.
Y aquel flujo de cinismo, Se abruma a mi macabro paraíso.
Ya no respiro, ya no resisto. Mi mente se acopla,
Tú disfraz me desnuda y aquella sobredosis
Me sigue acribillando y penetrando.
Alogia

Nombres y Figuras




“La vida, cínica y chillona, no
no hace sino correr, bailar
y agitarse bajo luces lívidas.”(1)


El día quince de agosto, tipo 8:00 pm en mi habitación, sentada frente a mi escritorio intentando de terminar un libro, recordé que debía hacer la tarea de la cátedra comunicación oral y escrita. Días antes ya había buscado algunos poemas sobre la autora que debía leer, pero no había seleccionado ninguno de ellos. Una vez que terminé de leer el capítulo del libro, me puse a revisar en Internet algunos poemas de Alejandra Pizarnik, muchos de esos poemas me envolvieron, pero me quede pegada con un poema llamado:
“Nombres y figuras”. En este poema, uno de los versos que llamó la atención fue por ejemplo:

La hermosura de la infancia sombría, la tristeza imperdonable entre muñecas, estatuas, cosas mudas, favorables al doble monólogo entre yo y mi antro lujurioso.

En el primer verso existe una contradicción sobre el recuerdo de la infancia. Entre lo hermoso que fue y la tristeza que persiste al indagar dentro de ella. En el segundo verso me pareció que hay un contraste entre dos personalidades de una persona, una de ella es una mujer adulta que disfraza sus miedos, su realidad, pero el yo real es la niña que se encuentra atrapada en su interior y que esta nunca ha visto la luz que algún día debió haber visto.

Otros de los versos de este poema que tiene mucha relación con los anteriores que mencioné, son:
Hemos intentado hacernos perdonar lo que no hicimos, las ofensas fantásticas las culpas fantasmas. Por bruma, por nadie, por sombras, hemos expiado.

En estos versos la poetisa Alejandra Pizarnik, intenta mostrar el recuentro entre estas dos personalidades que se encontraban alejadas y que ahora la mujer adulta rescata a la niña que se encontraba atrapada en su interior. Ella sostiene un dialogo con aquella niña e intenta salvarla a través de su introspección con respecto a su vida, pero que al final de este túnel nostálgico, marcado por dolores profundo, termina muriéndose aquella niña que nunca fue y aquella mujer que siempre intento ser alguien, un ente importante en la existencia humana.

Alejandra Pizarnik, es una poetisa que tiene una gran disyuntiva con su infancia, en varios de sus poemas la menciona como una época negra, algo melancólica y en estos versos se refleja la importancia que ella le da, se encuentra marcada por una niñez que nunca logro entender a lo largo de su vida.


(1) Charles Baudelaire: “El final del día”. En : Jacinto Luis Guereña: Las flores del mal. Visor Libros. Roble, Madrid. Págs. 168.

" A veces somos figuras de nuestros propios rostros que se encuentran manchados y contagiados de sangre disfrazada, seres que nos olcutamos bajo los nombres patéticos, intentando de saciar la realidad y tratando de mostrar una libertad. Callados bajo la sombra de un árbol se enconde las palabras y los discursos desesperados que se convierten en el fomento del dolor...


Si como caminar sería lo mismo que vagar sobre la sombra de aquel árbol, buscando las respuestas que parecieran ser bofetadas inesperadas y cuando reacciones pareces ser una figura inquieta y despierta que nadie puede vencerla, porque eres valiente, eres alguien y nadie te conoce y nadie puede pasarte a llevar porque sería como aplastar ese orgullo que en el fondo no sirve más que para un nombre."





miércoles, 4 de agosto de 2010

Caminos del Espejo


I
Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no pasara nada, lo cual es cierto.
II
Pero a ti quiero mirarte hasta que tu rostro se aleje de mi miedo como un pájaro del borde filoso de la noche.
III
Como una niña de tiza rosada en un muro muy viejo súbitamente borrada por la lluvia.
IV
Como cuando se abre una flor y revela el corazón que no tiene.
V
Todos los gestos de mi cuerpo y de mi voz para hacer de mí la ofrenda, el ramo que abandona el viento en el umbral.
VI
Cubre la memoria de tu cara con la máscara de la que serás y asusta a la niña que fuiste.
VII
La noche de los dos se dispersó con la niebla. Es la estación de los alimentos fríos.
VIII
Y la sed, mi memoria es de la sed, yo abajo, en el fondo, en el pozo, yo bebía, recuerdo.
IX
Caer como un animal herido en el lugar que iba a ser de revelaciones.
X
Como quien no quiere la cosa. Ninguna cosa. Boca cosida. Párpados cosidos. Me olvidé. Adentro el viento. Todo cerrado y el viento adentro.
XI
Al negro sol del silencio las palabras se doraban.
XII
Pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y escribo. No, no estoy sola. Hay alguien aquí que tiembla.
XIII
Aun si digo sol y luna y estrella me refiero a cosas que me suceden. ¿Y qué deseaba yo?Deseaba un silencio perfecto.Por eso hablo.
XIV
La noche tiene la forma de un grito de lobo.
XV
Delicia de perderse en la imagen presentida. Yo me levanté de mi cadáver, yo fui en busca de quien soy. Peregrina de mí, he ido hacia la que duerme en un país al viento.
XVI
Mi caída sin fin a mi caída sin fin en donde nadie me aguardó pues al mirar quién me aguardaba no vi otra cosa que a mí misma.
XVII
Algo caía en el silencio. Mi última palabra fue yo pero me refería al alba luminosa.
XVIII
Flores amarillas constelan un círculo de tierra azul. El agua tiembla llena de viento.
XIX
Deslumbramiento del día, pájaros amarillos en la mañana. Una mano desata tinieblas, una mano arrastra la cabellera de una ahogada que no cesa de pasar por el espejo. Volver a la memoria del cuerpo, he de volver a mis huesos en duelo, he de comprender lo que dice mi voz.


(Alejandra Pizarnik)